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ES HORA YA DE HACER ALGO
Contaré un poco de historia.
Cuando los españoles “nos descubrieron”, hace cinco siglos, la cifra estimada de la población de la Isla no sobrepasaba los 200 mil habitantes, los cuales vivían en equilibrio con la naturaleza. Sus fuentes principales de alimentos provenían de ríos, lagos y mares ricos en proteínas; practicaban adicionalmente una agricultura rudimentaria que les suministraba calorías, vitaminas, sales minerales y fibras.
En algunas regiones de Cuba aún se practica el hábito de producir el casabe, una especie de pan elaborado con yuca. Determinados frutos y pequeños animales silvestres complementaban su dieta. Fabricaban alguna bebida con productos fermentados y aportaron a la cultura mundial la nada saludable costumbre de fumar.
La población actual de Cuba es posiblemente 60 veces mayor a la existente entonces. Aunque los españoles se mezclaron con la población autóctona, prácticamente la exterminaron con el trabajo semiesclavo en el campo y la búsqueda de oro en las arenas de los ríos.
La población indígena fue sustituida por la importación de africanos capturados a la fuerza y esclavizados, una práctica cruel que se aplicó durante siglos.
De gran importancia para nuestra existencia fueron los hábitos alimenticios creados. Fuimos convertidos en consumidores de carne porcina, bovina, ovina, leche, queso y otros derivados; trigo, avena, cebada, arroz, garbanzo, alubias, chícharos y otras leguminosas provenientes de climas diferentes.
Originalmente disponíamos de maíz, y se introdujo la caña de azúcar entre las plantas más ricas en calorías.
El café fue transferido por los conquistadores, desde el África; el cacao lo trajeron posiblemente de México. Ambos, juntos al azúcar, tabaco y otros productos tropicales, se convirtieron en enormes fuentes de recursos para la metrópoli después de la rebelión de los esclavos en Haití, ocurrida a principios del siglo XIX.
El sistema de producción esclavista perduró, de hecho, hasta la transferencia de la soberanía de Cuba a Estados Unidos por el colonialismo español que, en cruenta y extraordinaria guerra, había sido derrotado por los cubanos.
Cuando la Revolución triunfó en 1959, nuestra isla era una verdadera colonia yanki. Estados Unidos había engañado y desarmado a nuestro Ejército Libertador. No se podía hablar de una agricultura desarrollada, sino de inmensas plantaciones explotadas a base de trabajo manual y animal que en general no usaban fertilizantes ni maquinarias. Los grandes centrales azucareros eran propiedades norteamericanas. Varios de ellos poseían más de cien mil hectáreas de tierra; otros alcanzaban decenas de miles. En conjunto eran más de 150 centrales azucareros, incluidos los de propiedad de cubanos, los cuales laboraban menos de cuatro meses al año.
Estados Unidos recibió los suministros azucareros de Cuba en las dos grandes guerras mundiales, y había concedido una cuota de venta en sus mercados a nuestro país, asociada a compromisos comerciales y a limitaciones de nuestra producción agrícola, a pesar de que el azúcar era en parte producida por ellos. Otras ramas decisivas de la economía, como los puertos y refinerías de petróleo, eran propiedades norteamericanas. Sus empresas poseían grandes bancos, centros industriales, minas, muelles, líneas marítimas y férreas, además de servicios públicos tan vitales como los eléctricos y telefónicos.
Para los que deseen entender no hace falta más.
A pesar de que las necesidades de producción de arroz, maíz, grasa, granos, y otros alimentos era importante, Estados Unidos imponía determinados límites a todo lo que compitiera con su propia producción nacional, incluida el azúcar subsidiada de remolacha.
Desde luego, en cuanto a la producción de alimentos es un hecho real que dentro de los límites geográficos de un país pequeño, tropical, lluvioso y ciclónico, desprovisto de maquinaria, sistemas de presas, riego, y equipamiento adecuado, Cuba no podía disponer de recursos, ni estaba en condiciones de competir con las producciones mecanizadas de soya, girasol, maíz, leguminosas y arroz de Estados Unidos. Algunas de ellas como el trigo y la cebada no podían ser producidas en nuestro país.
Cierto es que la Revolución Cubana no disfrutó un minuto de paz. Apenas se decretó la Reforma Agraria, antes de cumplirse el quinto mes del triunfo revolucionario, los programas de sabotaje, incendios, obstrucciones y empleo de medios químicos dañinos se iniciaron contra el país. Estos llegaron a incluir plagas contra producciones vitales e incluso la salud humana.
Al subestimar a nuestro pueblo y su decisión de luchar por sus derechos y su independencia cometieron un error.
Por supuesto que ninguno de nosotros poseía entonces la experiencia alcanzada durante muchos años; partíamos de ideas justas y una concepción revolucionaria. Quizás el principal error de idealismo cometido, fue pensar que en el mundo había una determinada cantidad de justicia y respeto al derecho de los pueblos cuando, ciertamente, no existía en absoluto. De eso, sin embargo, no dependería la decisión de luchar.
La primera tarea que ocupó nuestro esfuerzo fue la preparación para la lucha que se avecinaba.
La experiencia adquirida en la batalla heroica contra la tiranía batistiana, es que el enemigo, cualquiera que fuese su fuerza, no podría vencer al pueblo cubano.
La preparación del país para la lucha se convirtió en el esfuerzo principal del pueblo, y nos llevó a episodios tan decisivos como la batalla contra la invasión mercenaria promovida por Estados Unidos en abril de 1961, desembarcada en Girón escoltada por la infantería de marina y la aviación yanki.
Incapaz de resignarse a la independencia y al ejercicio de los derechos soberanos de Cuba, el gobierno de ese país adoptó la decisión de invadir nuestro territorio. La URSS no tuvo absolutamente nada que ver con el triunfo de la Revolución Cubana. Esta no asumió el carácter socialista por el apoyo de la URSS, fue a la inversa: el apoyo de la URSS se produjo por el carácter socialista de la Revolución Cubana. De tal modo es así que cuando la URSS desaparece, a pesar de eso, Cuba siguió siendo socialista.
Por alguna vía la URSS conoció que Kennedy trataría de usar con Cuba el mismo método que ella aplicó en Hungría. Eso indujo a los errores que Jruschov cometió con relación a la Crisis de Octubre, que me vi en la necesidad de criticar. Pero no solo se equivocó Jruschov, se equivocó también Kennedy. Cuba no tenía nada que ver con la historia de Hungría, ni la URSS tuvo nada que ver con la Revolución en Cuba. Esta fue fruto única y exclusivamente de la lucha de nuestro pueblo. Jruschov tuvo solo el gesto solidario de enviar armas a Cuba, cuando estaba amenazada por la invasión mercenaria que organizó, entrenó, armó y transportó Estados Unidos. Sin las armas enviadas a Cuba, nuestro pueblo habría derrotado a las fuerzas mercenarias como derrotó al ejército de Batista y le ocupó todo el equipo militar que poseía: 100 mil armas. Si la invasión directa de Estados Unidos contra Cuba se hubiese producido, nuestro pueblo habría estado luchando hasta hoy contra sus soldados, que con seguridad habrían tenido que luchar también contra millones de latinoamericanos. Estados Unidos habría cometido el mayor error de toda su historia, y la URSS tal vez existiría todavía.
Horas antes de la invasión, después del ataque artero a nuestras bases aéreas por aviones de Estados Unidos que portaban insignias cubanas, fue declarado el carácter socialista de la Revolución. El pueblo cubano combatió por el socialismo en aquella batalla que pasó a la historia como la primera victoria contra el imperialismo en América.
Pasaron diez presidentes de Estados Unidos, está pasando el undécimo, y la Revolución Socialista se mantiene en pie. También pasaron todos los gobiernos que fueron cómplices de los crímenes de Estados Unidos contra Cuba, y nuestra Revolución se mantiene en pie. Desapareció la URSS, y la Revolución siguió adelante. No se llevó a cabo con permiso de Estados Unidos, sino sometida a un bloqueo cruel y despiadado; con actos terroristas que privaron de la vida o hirieron a miles de personas, cuyos autores hoy gozan de total impunidad; luchadores antiterroristas cubanos son condenados a cadena perpetua; una llamada Ley de Ajuste Cubano concede ingreso, residencia y empleo en Estados Unidos. Cuba es el único país del mundo a cuyos ciudadanos se aplica ese privilegio, que se niega a los de Haití, después del terremoto que mató más de 300 000 personas, y al resto de los ciudadanos del hemisferio, a los que el imperio persigue y expulsa. Sin embargo, la Revolución Cubana sigue en pie.
Cuba es el único país del planeta que no puede ser visitado por los ciudadanos estadounidenses; pero Cuba existe y sigue en pie, a solo 90 millas de Estados Unidos, librando su heroica lucha.
Los revolucionarios cubanos hemos cometido errores, y los seguiremos cometiendo, pero jamás cometeremos el error de ser traidores.
Nunca hemos escogido la ilegalidad, la mentira, la demagogia, el engaño al pueblo, la simulación, la hipocresía, el oportunismo, el soborno, la ausencia total de ética, los abusos de poder, incluso el crimen y las torturas repugnantes, que con obvias, aunque sin duda meritorias excepciones, han caracterizado la conducta de los presidentes de Estados Unidos.
En este momento la humanidad está enfrentando problemas serios y sin precedentes. Lo peor es que en gran parte las soluciones dependerán de los países más ricos y desarrollados, quienes llegarán a una situación que realmente no están en condiciones de enfrentar sin que se les derrumbe el mundo que han estado tratando de moldear en favor de sus intereses egoístas, y que inevitablemente conduce al desastre.
No hablo ya de guerras, cuyos riesgos y consecuencias han transmitido personas sabias y brillantes, incluidas muchas norteamericanas.
Me refiero a la crisis de los alimentos originada por hechos económicos y cambios climáticos que aparentemente son ya irreversibles como consecuencia de la acción del hombre, pero que de todas formas la mente humana está en el deber de enfrentar apresuradamente. Durante años, que en realidad fue tiempo perdido, se habló del asunto. Pero el mayor emisor de gases contaminantes del mundo, Estados Unidos, se negaba sistemáticamente a tomar en cuenta la opinión mundial. Dejando a un lado el protocolo y demás tonterías habituales en los hombres de Estado de las sociedades de consumo, que en su acceso al poder los suele atolondrar la influencia de los medios de información masiva, la realidad es que no prestaron atención al asunto. Un hombre alcoholizado, cuyos problemas eran conocidos, y no necesito nombrar, impuso su línea a la comunidad internacional.
Los problemas han tomado cuerpo ahora de súbito, a través de fenómenos que se están repitiendo en todos los continentes: calores, incendios de bosques, pérdidas de cosechas en Rusia, con numerosas víctimas; cambio climático en China, lluvias excesivas o sequías; pérdidas progresivas de las reservas de agua en el Himalaya, que amenazan India, China, Pakistán y otros países; lluvias excesivas en Australia, que inundaron casi un millón de kilómetros cuadrados; olas de frío insólitas y extemporáneas en Europa, con afectaciones considerables en la agricultura; sequías en Canadá; olas inusuales de frío en ese país y en Estados Unidos; lluvias sin precedentes en Colombia, que afectaron millones de hectáreas cultivables; precipitaciones nunca vistas en Venezuela; catástrofes por lluvias excesivas en las grandes ciudades de Brasil y sequías en el Sur. Prácticamente no existe región en el mundo donde tales hechos no hayan tenido lugar.
Las producciones de trigo, soya, maíz, arroz, y otros numerosos cereales y leguminosas, que constituyen la base alimenticia del mundo ―cuya población asciende hoy, según cálculos a casi 6 900 millones de habitantes, ya se acerca a la cifra inédita de 7 mil millones, y donde más de mil millones sufren hambre y desnutrición― están siendo afectadas seriamente por los cambios climáticos, creando un gravísimo problema en el mundo. Cuando las reservas no se han recuperado totalmente, o solo en parte para algunos renglones, una grave amenaza ya está creando problemas y desestabilización en numerosos Estados.
Más de 80 países, todos ellos del Tercer Mundo, ya de por sí con dificultades reales, están amenazados con verdaderas hambrunas.
Me limitaré a citar estas declaraciones e informes, de forma muy sintetizada, que se vienen publicando en los últimos días:
“La ONU advierte del riesgo de una nueva crisis alimentaria.
“11 de Enero de 2011 (AFP)”
“‘Estamos ante una situación muy tensa’…” Coincidió la FAO.
“Unos 80 países enfrentan un déficit de alimentos…”
“El índice global de precios de productos agropecuarios de base (cereales, carne, azúcar, oleaginosos, lácteos) se sitúa actualmente en su nivel máximo desde que la FAO empezó a elaborar ese índice hace 20 años.”
“NACIONES UNIDAS, enero (IPS),”
“La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con sede en Roma, alertó la semana pasada que los precios mundiales del arroz, el trigo, el azúcar, la cebada y la carne […] registrarán significativos aumentos en 2011…”
“PARIS, 10 de enero (Reuters) - El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, llevará esta semana a Washington su campaña para enfrentar los altos precios globales de los alimentos…”
“Basilea (Suiza), 10 enero (EFE).- El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, portavoz de los gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los 10 (G-10), alertó hoy de la fuerte subida del precio de los alimentos y de la amenaza inflacionista en las economías emergentes.”
“Banco Mundial teme una crisis en el precio de los alimentos, 15 de enero (BBC)
“El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, le dijo a la BBC que la crisis sería más profunda que la de 2008.”
“MEXICO DF, 7 de enero (Reuters)”
“El ritmo anual de inflación de los alimentos se triplicó en México en noviembre comparado con dos meses antes...”
“Washington, 18 enero (EFE)
“El cambio climático agravará la falta de alimentos, según un estudio.”
“‘Desde hace más de 20 años los científicos han alertado sobre el impacto del cambio climático, pero nada cambia aparte del aumento de las emisiones que causan el calentamiento global’, dijo a Efe Liliana Hisas, directora ejecutiva de la filial estadounidense de esta organización.
“Osvaldo Canziani, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2007 y asesor científico del informe, indicó que ‘en todo el mundo se registrarán episodios meteorológicos y condiciones climáticas extremas, y los aumentos de la temperatura media superficial exacerbarán la intensidad de esos episodios’.”
“(Reuters) enero 18, Argelia compra trigo para evitar escasez y disturbios.
“La agencia estatal de granos de Argelia ha comprado alrededor de 1 millón de toneladas de trigo en las últimas dos semanas para evitar la escasez en caso de disturbios, dijo a Reuters una fuente del Ministerio de Agricultura.”
“(Reuters) enero 18, Trigo sube fuerte en Chicago tras compras de Argelia.”
“El Economista, 18 Enero, 2011
“Alerta mundial por precio de alimentos”
“Entre las principales causas están las inundaciones y sequías ocasionadas por el cambio climático, el uso de alimentos para producir biocombustibles y la especulación en el precio de los commodities.”
Los problemas son dramáticamente serios. No todo sin embargo, está perdido.
La producción actual calculada de trigo alcanzó la cifra de casi 650 millones de toneladas.
La de maíz, rebasa esa cantidad, y se acerca a los 770 millones de toneladas.
La soya podría acercarse a los 260 millones, de los cuales Estados Unidos calcula 92 millones y Brasil 77. Son los dos mayores productores.
Los datos en general de gramíneas y leguminosas disponibles en el 2011 son conocidos.
El primer asunto a resolver por la comunidad mundial sería escoger entre alimentos y biocombustibles. Brasil, un país en desarrollo, desde luego tendría que ser compensado.
Si los millones de toneladas de soya y maíz que se invertirán en biocombustibles se destinan a la producción de alimentos, la elevación inusitada de los precios se pararía, y los científicos del mundo podrían proponer fórmulas que de alguna forma puedan detener e incluso, revertir la situación.
Se ha perdido demasiado tiempo. Es hora ya de hacer algo.

Fidel Castro Ruz
Enero 19 de 2011
9 y 55 p.m. |
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No a los negocios de mercado propuestos por los gobiernos de los países industrializados y las corporaciones transnacionales, las miles de soluciones a la crisis climática están en manos de los pueblos.
Los miembros de La Vía Campesina, provenientes de 29 estados de México y de 36 países de todo el mundo, y cientos de organizaciones nacionales e internacionales, juntamos nuestras miles de luchas en Cancún para exigir a la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, (COP 16), justicia ambiental y respeto a la Madre Tierra; para denunciar los ambiciosos intentos de los gobiernos principalmente del Norte de comercializar todos los elementos de la vida en beneficio de las corporaciones transnacionales; y para dar a conocer las miles de soluciones que tienen los pueblos para enfriar el planeta y frenar la devastación ambiental que hoy amenaza seriamente a la humanidad.
Denunciamos que los gobiernos continúan indiferentes ante el calentamiento del planeta y en vez de debatir sobre los cambios de políticas necesarias para enfriarlo, debaten sobre los negocios financieros especulativos, la nueva economía verde y la privatización de los bienes comunes.
Los resultados de la reunión oficial, realizada entre el 29 de noviembre y la madrugada del 11 de diciembre, son una pésima noticia para las familias campesinas y trabajadoras, para la humanidad toda y para la naturaleza. En lugar de enfrentar la crisis climática, las resoluciones de Cancún, la empeorarán ya que no se establecieron compromisos vinculantes para la reducción de gases de efecto invernadero, ni nuevas metas obligatorias para la reducción de emisiones, en cambio se fortalecieron los mercados de carbono.
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Para promover estos mercados se impulsaron distintos instrumentos como los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) y la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques (REDD) que nosotros hemos denunciado son falsas soluciones. A través de los Mecanismos de Desarrollo Limpio, los países industrializados y las multinacionales pueden continuar contaminando en sus lugares de origen y cumplir sus metas de reducción de emisiones a través de certificados de carbono obtenidos por financiar proyectos de “desarrollo limpio” en otros lugares. Los proyectos MDL son además altamente contaminantes e implican gran devastación ambiental y social pues clasifican por ejemplo las grandes represas, la recuperación de metano en explotaciones ganaderas industriales, o en basureros gigantescos, las plantaciones, etc. REDD sitúa los bosques y las tierras agrícolas (si consideramos REDD plus), en el mercado de carbono para beneficio de las transnacionales y amenaza con la mayor usurpación de tierras de todos los tiempos. Privatización de bosques, expulsión de comunidades y especulación financiera es lo que significa.
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Se creó también un fondo climático que será administrado por el Banco Mundial, en el que no se comprometió dinero (sólo se habla de "movilizar recursos") y que no sólo estará integrado por fondos públicos, si no también integrará fondos privados de empresas transnacionales y transacciones de los mercados de carbono.
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Se formará un comité de tecnología para facilitar la amplia participación de las transnacionales y la industria, quienes pueden imponer sus tecnologías sin ningún tipo de evaluación ambiental o social, y sin cuestionar la propiedad intelectual ni las patentes.
En síntesis el texto que se impuso es una versión mejor redactada del entendimiento de Copenhague.
En Cancún triunfó, la agenda para los negocios y la especulación con la naturaleza, mientras sistemáticamente se desecharon las demandas surgidas de la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra de Cochabamba, a la que asistimos más de 35,000 participantes de todo el mundo.
La agenda impuesta en Cancún, es la de los bancos y fondos de inversión, de las mega empresas de gas, petróleo, carbón, electricidad y automotriz, de las corporaciones agroindustriales y otras, que colocan al mundo entero al borde de una gran catástrofe de efectos irreversibles al proponerse especular con el clima y la naturaleza.
Los campesinos y campesinas de la Vía Campesina rechazamos y desconocemos los resultados de Cancún, y denunciamos y lamentamos, que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) se esté convirtiendo rápidamente en una plataforma que legitima, amplía y sienta bases para un nuevo orden económico mundial: El Capitalismo Verde.
Pero en Cancún también se cristalizó un encuentro de los movimientos sociales en torno a la crisis climática y del sistema y se fortalecieron y hermanaron las luchas de resistencia. La movilización hacia Cancún inició desde el 28 de noviembre como un esfuerzo conjunto de la Vía Campesina con nuestros aliados de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Movimiento de Liberación Nacional y el Sindicato Mexicano de Electricistas quienes organizamos tres caravanas que partieron desde San Luís Potosí, Guadalajara y Acapulco y recorrieron algunos de los territorios emblemáticos de la devastación ambiental, pero también de las luchas y alternativas de las comunidades afectadas. En estos recorridos cientos de pueblos y personas nos abrieron las puertas de su generosidad y solidaridad. El 30 de noviembre arribamos con nuestras caravanas a la Ciudad de México, celebramos un Foro Internacional y una marcha acompañados por miles de personas y cientos de organizaciones que también luchan por la justicia social y ambiental.
En nuestra jornada hacia Cancún, otras caravanas, una de Chiapas, otra de Oaxaca y una de Guatemala, después de muchísimas horas de viaje, se unieron en Mérida para celebrar una ceremonia en Chichen Itza y finalmente llegar a Cancún el 3 de diciembre e instalar nuestro campamento por la Vida y la Justicia Social y Ambiental, abrir nuestro Foro e iniciar nuestras jornadas de lucha en Cancún. Celebramos páneles y conferencias, talleres, asambleas, demostraciones públicas en los barrios de la ciudad, reuniones con nuestros aliados y una acción global llamada “los miles de Cancún” que tuvo eco en todo el planeta y llegó hasta las mismas salas del Moon Palace donde se celebraba la reunión oficial de la COP 16. La marcha del 7 de diciembre reunió a miles de miembros de la Vía Campesina con nuestros aliados de organizaciones nacionales e internacionales, en ella además de manifestar nuestras posiciones y de reivindicar que somos los campesinos y campesinas quienes estamos enfriando el planeta, respaldamos a los gobiernos de Bolivia y Tuvalú comprometidos con los derechos de la Madre Tierra.
Como Vía Campesina exigimos:
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Retomar los principios del Acuerdo de los Pueblos de Cochabamba.
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Establecer un acuerdo vinculante de reducción del 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países industrializados de origen, para 2017.
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Destinar 6% del PIB de los países desarrollados para financiar las acciones contra la Crisis Climática en los países del sur global.
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Total respeto a los Derechos Humanos, a los Derechos de los Pueblos Indígenas y de los Migrantes Climáticos.
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La formación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática.
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Políticas de Estado para impulsar y fortalecer la agricultura campesina sustentable y para la soberanía alimentaria.
Desde la Vía Campesina llamamos asumir la responsabilidad colectiva con la Madre Tierra proponiéndonos cambiar las formas de producción y consumo que han provocado la crisis del planeta; a defender los bienes comunes e impedir su privatización; a redoblar esfuerzos, a trabajar intensamente en informar, educar, organizar y articular para construir la fuerza social que frene la tendencia a convertir los graves problemas de la crisis climática en nuevos negocios, y que pueda impulsar las miles de soluciones que tienen los pueblos; a revisar y construir nuevos espacios de alianzas internacionales; a prepararnos para la gran consulta mundial por los derechos de la Madre Tierra y las alternativas reales a la Crisis Climática; a preparar la segunda Conferencia de los Pueblos del Mundo sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra; a impulsar “los miles de Durban” y llegar al 2012, a la Cumbre de Río mas 20, con una fuerza creciente.
¡No más daño a nuestra Madre Tierra!
¡No más destrucción al planeta!.
¡No más desalojos de nuestros territorios!
¡No más muerte a los hijos e hijas de la Madre Tierra!
¡No más criminalización de nuestras luchas!
¡No al entendimiento de Copenhague. Sí a los principios de Cochabamba!
¡LA TIERRA NO SE VENDE, SE RECUPERA Y SE DEFIENDE!
¡ LOS CAMPESINOS Y CAMPESINAS ESTAMOS ENFRIANDO EL PLANETA!
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!
Diciembre de 2010 |
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La cumbre de cambio climático de Cancún ha servido para insuflar más aire a la burbuja del comercio de derechos de emisión de CO2.
(Tom Kucharz*) 5 de enero, 2011.- La cumbre de Cambio Climático finalizó dejando de lado las propuestas de la justicia climática, relacionadas con el límite del aumento de temperatura a 1,5ºC, la responsabilidad de los países más industrializados en cambiar su modelo de producción y consumo -basado en los combustibles fósiles- así como en la forma en que se lleve a cabo la financiación de la lucha contra la crisis climática, o sea la reparación de la deuda ecológica del “Norte” con el Sur Global.
La clausura de la 16ª Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún fue laureada como una “victoria”, un “paso adelante”, un “avance” o una “salvación del multilateralismo” por la mayoría de los gobiernos, observadores y medios de comunicación mainstream. Después del fracaso de Copenhague en 2009 y a raíz de los mensajes intencionadas de las grandes potencias, que anunciaron meses antes sus ’bajas espectativas’, y después de dos semanas de negociaciones el simple hecho de cerrar un acuerdo parecía suficiente. Lo que aparentaban como clamores de apoyo al texto de Cancún eran en realidad señales de desesperación y cansancio.
En relación con el proceso, aunque se habla de un rescate del multilateralismo, la aprobación fue lograda a través de negociaciones en grupos pequeños, reuniones informales y negociaciones ocultas, confrontando selectivamente a países o regiones entre sí, y usando mecanismos financieros para convencerlos de cambiar su posición. Este proceso lejos de ser democrático, reprodujo los esquemas de negociación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde los intereses neoliberales de unos pocos se impone sobre las necesidades de la población mundial.
Como señalan algunas informaciones expuestas por Wikileaks, el mal llamado “Acuerdo de Cancún” no es el resultado de un proceso de consenso informado y libre, sino la consecuencia de una permanente ofensiva diplomática de EEUU y otras potencias, durante los meses previos a la COP16, y a puerta cerrada, torciendo el brazo y ofreciendo sobornos a los países pequeños para que se abstuvieran de su oposición al “No Acuerdo de Copenhague”.
Partiendo del hecho que EEUU es el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) per cápita en el mundo, nos debe alertar el hecho que el jefe negociador de EEUU, Todd Stern, aplaudió sin fisuras la propuesta de la presidencia mexicana de la COP16 y comentó que las “ideas que han estado como esceleto el año pasado [en Copenhague] y sin aprobarse, ahora son aprobados y elaborados”. Lo que significa que los resultados de las negociaciones en Cancún reflejan en sustancia los mismos resultados negativos del mal llamado “Entendimiento de Copenhague”. O sea, se ha llegado a convertir el ilegítimo y antidemocrático “No Acuerdo de Copenhague” en un acuerdo aprobado por mayoría -no por consenso como rigen las reglas de NNUU.
Entre los 194 países participantes, sólo Bolivia se atrevió a manifestar su discrepancia con el acuerdo (aunque Noruega matizaba después de finalizar la cumbre que la mayoría de la audiencia compartía las preocupaciones del país andino). Pero su voz quedó respaldada por las miles de personas que se manifestaron por la justicia climática, tanto en Cancún como en cientos de convocatorias alrededor del mundo. Bolivia defendió así en Cancún con dignidad y valentía una posición coherente y expresada por más de 30.000 participantes en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático realizada en Cochabamba el pasado mes de abril.
El negociador de Bolivia, Pablo Solón, lo expresó con contundencia durante la plenaria final, que se alargó hasta altas horas de la madrugada del 11 de diciembre, cuando dijo que la única forma de valorar si el acuerdo tenía algún ’ropaje’ era analizando si incluía compromisos firmes para reducir las emisiones y si era suficiente para impedir un cambio climático catastrófico.
En Cancún se demostró una vez más que las grandes potencias y poderes económicos siguen sin tener ninguna voluntad política para responder a la urgencia de reducir sustancialmente sus emisiones de GEI para frenar los fenómenos climáticos extremos que están causando más de 300.000 muertes al año y millones de refugiados. Aunque se menciona la adopción de un segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto, no se explicitan fechas ni mecanismos para que ello ocurra.
En definitiva, los países y las industrias más contaminantes, así como el capital financiero –los que más se han beneficiado de la destrucción del planeta y de la quema de los combustibles fósiles– consiguieron además de evitar cualquier compromiso vinculante de reducir emisiones de GEI, crear un fondo climático que será administrado por el Banco Mundial, así como legalizar nuevos mecanismos de mercado, que abren una nueva ola de privatización de bosques y expulsión de comunidades de sus territorios, además de crear nuevas burbujas financieras especulativas.
Si analizamos los textos tomados en consideración durante la plenaria final, se puede concluir que el “Acuerdo de Cancún” amenaza de muerte a millones de personas. Se limita a confirmar las promesas voluntarias, totalmente inadecuadas, de reducir las emisiones del 13 al 16% para 2020 que se plantearon tras las negociaciones de Copenhague. De concretarse lo alli planteado se habría provocado al final de siglo un calentamiento global de entre 4 y 5ºC. Valga recordar aquí, que los nuevos estudios científicos sobre los impactos del cambio climático concluyen que es necesario revisar el objetivo de aumento de temperatura de 2ºC, y rebajarlo hasta 1,5ºC. Porque un aumento de más de 1,5ºC ya tendría consecuencias catastróficas en la población y los ecosistemas del mundo.
Los estados poderosos y más contaminantes se han buscado rutas de escape posibles para evadir sus responsabilidades: El texto dice que las emisiones nacionales deben tocar techo lo antes posible, pero no especifica cuál es ese techo, cuándo es lo antes posible, ni cómo lograrlo y tampoco qué consecuencias trae a los Estados que no lo cumplan.
Papel mojado
El Acuerdo de Cancún asienta que se deben completar los trabajos para prorrogar Kioto lo antes posible para que no haya brecha entre el primero y segundo periodo de cumplimiento, pero no especifica cómo, cuándo ni quién. Se trata de una formulación de papel mojado. Japón, Rusia y Canadá se habían negado a aceptar un segundo periodo de cumplimiento, y sin embargo han aprobado el texto de Cancún, lo que prueba que Kioto está en vía muerta. La mención en el texto de Cancún del “Artículo 20, parafo 2, y Artículo 21, parafo 7 del Protocolo de Kioto” sirve como recordatorio clave que ningún país está obligado a establecer metas de reducción en la segunda fase de Kioto. Su inserción ha sido esencial para ganar el apoyo de Japón para el acuerdo de Cancún, han expresado fuentes de las delegaciones de los EEUU, Japón y la UE.
El texto de Cancún sólo son promesas vacías, sin valor jurídico, sobre movilizar fondos, reconocer la necesidad de reducir emisiones, abrir procesos, evaluar en el futuros. Sin embargo, incluye la creación de nuevos mecanismos de flexibilización y compensación (incluyendo nuevos mercados de carbono, tecnologías no probadas y el acaparamiento de tierras), para que los países puedan seguir contaminando y fingiendo que cumplen con sus compromisos de reducción. Por eso les interesa salvar del Protocolo de Kioto la base jurídica de los mercados de carbono para asegurar la continuidad y expansión de los mecanismos basados en el mercado, incluso después de poner fin a Kioto. Es la extensión de la lógica de la especulación financiera a las falsas “soluciones” al cambio climático, que hasta ahora sólo ha generado aumento de beneficios en manos del capital transnacional y han agravado las violaciones a los Derechos Humanos y derechos indígenas.
“La Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático se ha convertido de facto en una nueva Organización Mundial de Comercio de Carbono”, señala acertadamente Silvia Ribeiro, del Grupo ETC, “los muertos los sigue poniendo el Sur global”. Al centrarse en los enfoques de mercado como el comercio de carbono, la convención se ha convertido en la “OMC del cielo”, argumentó la red Indigenous Environmental Network (IEN). “Los pueblos indígenas de Norte a Sur no se pueden permitir estas injustas y falsas ’soluciones’, porque el cambio climático está matando a nuestros pueblos, las culturas y los ecosistemas. Debido a que estamos en la primera línea de los impactos del cambio climático, llegamos a la COP16 con una llamada urgente de abordar las causas profundas de la crisis climática y con la demanda fundamental para redefinir la relación de la sociedad industrial con el planeta”, concluye el comunicado de Indigenous Environmental Network.
Desde el día de la apertura a los momentos de cierre de las negociaciones, las voces y opiniones disidentes fueron censuradas, silenciadas y varios activistas expulsados del recinto oficial de la cumbre. Las miles de personas que se reunieron en las calles de Cancún para rechazar los mecanismos de mercado y pidiendo el reconocimiento de los derechos humanos e indígenas, fueron ignorados.
Además, los países poderosos conseguieron debilitar y someter a los países del G77, en particular los africanos y la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés), con promesas de dinero insignificantes (en particular relacionado con los nuevos mercados de carbono basados en los mecanismos propuestos por NNUU de Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques – REDD) o con nuevas deudas financieras y condicionantes, como los créditos del Banco Mundial anunciados en Cancún, para que validen el falso acuerdo.
En relación con el financiamiento, aunque se aprobó la creación de un “Fondo Verde para el Clima”, no están garantizados los recursos, su origen ni la forma de implementarlos, la cantidad ofrecido es insuficiente para enfrentar realmente las consecuencias de la crisis climática (más de US-$ 275.000 millones al año). Sobre la decisión de transferir al Banco Mundial (BM), la gestión del nuevo fondo -de 30.000 millones de US-$ hasta 2012 y 100.000 millones de US-$ por año (a partir de 2020)-, es totalmente inaceptable y peligroso porque sus estructuras son antidemocráticas y sus programas siguen financiando grandes proyectos de combustibles fósiles que provocan más cambio climático.
En 2010 el Banco Mundial ha batido sus propios recórds en créditos para megaproyectos como centrales térmicas de carbón, oleo- y gaseoductos, refinerías y minería a cielo abierto, así como monocultivos agroindustriales como palma aceitera, entre otros. El BM ha generado el endeudamiento de los países del Sur y ha fomentado el modelo neoliberal en todo el mundo. Además, los países más vulnerables por el cambio climático son los menos representados dentro del BM y los que más necesidades tienen de acceder a los recursos. El Banco Mundial tuvo una destacada presencia en Cancún, aunque, obviamente, mucha actividad se llevó a cabo en la trastienda.
El presidente del Banco, Robert Zoellick, anunció un nuevo partenariado para la financiación para ayudar a los “países en desarrollo” establecer mercados de carbono. La iniciativa fue inmediátamente apoyado por Australia, los EE.UU. y la Comisión Europea. El Banco y otros poderes públicos y privados anunciaron un plan de trabajo para la Acción sobre “Agricultura, Seguridad Alimentaria y Cambio Climático”, que pretende “aumentar la productividad agrícola” (o sea una nueva “revolución verde”) y convertir diferentes “soluciones” del sector, como el secuestro de carbono en el suelo y el uso industrial de biomasa, en nuevos grandes negocios.
En Cancún se mostró una oposición contundente de las organizaciones sociales y también de muchos gobiernos del Sur a los mecanismos para la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD) al considerarlos una privatización de los bosques y una falsa solución por retrasar las medidas que tienen que tomarse en los países emisores, como el abandono de las energías fósiles. Pero a pesar de ello, REDD fue aprobado en Cancún, lo que podría resultar en un despojo de tierras inmenso, violando gravemente los derechos humanos de millones de personas.
Zoellick fue muy claro en la defensa de un acuerdo internacional “REDD+”, incluyendo los nuevos negocios ligados a los servicios ambientales y la diversidad biológica, y anunció la “Iniciativa de Mercado de Vida Silvestre de primera calidad”. El Banco Mundial está creando nuevos vehículos de financiación para REDD+, incluido el BioCarbon Fund, el Forest Carbon Partnership Facility, el Forest Investment Program, conjuntamente con los bancos regionales y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).
Se estableció un “comité de tecnología” eliminando las referencias a las barreras que constituyen las patentes y las reglas comerciales internacionales de propiedad intelectual para la transferencia de tecnología limpia al Sur y da amplia participación a las multinacionales para imponer sus tecnologías. Los derechos de los pueblos indígenas son mencionados decorativamente, sin efecto real.
Entre muchos otros resultados negativos destaca que los proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CAC) sean ahora elegibles para créditos de carbono bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto – algo por lo que Arabia Saudita, Australia, Kuwait y Venezuela presionaron duramente. Se trata de una tecnología muy controvertida, insegura y cara. Desafiando las objeciones por motivos de costes, viabilidad, posibles impactos medioambientales y contra la oposición pública, la industria más pesada y sucia ha presionado para conseguir apoyo financiero de la UE para la CAC.
Recientemente se conoció por informes de Spinwatch y Corporate Europe Observatory1 que las empresas europeas más contaminantes, como Endesa, BP, Shell y Vattenfall, consiguieron subvenciones públicas de cientos de millones de euros de la UE para proyectos piloto de esta tecnología, al comprar voluntades en el Parlamento Europeo y la Comisión Europea en Bruselas. Lograron su primer gran victoria en octubre de 2009, cuando funcionarios de la UE anunciaron que 1.050 millones de euros del fondo de la recuperación económica de la UE irían para apoyar proyectos piloto de CAC.
Pero todo esto era nada comparado con los fondos que la industria luego obtuvo a través del sistema de comercio de emisiones de la UE. El lobby de la industria fue apoyado por los gobiernos nacionales en defensa de sus más grandes multinacionales (la británica BP y holandesa Shell) y fue un enorme éxito: conseguieron arrancar de la Comisión Europea la obtención de fondos para la CAC a partir de la tercera fase del plan de la UE de comercio de emisiones. Esto vendrá en forma de 300 millones de derechos de emisiones con un valor de entre 4-7.000 millones de euros, en función del precio del carbono.
En Cancún no hubo un pequeño paso hacia delante, como claman desafordunadamente muchas grandes ONG. Entre otras, Greenpeace Internacional, que el año pasado tildó el Acuerdo de Copenhague, casi idéntico de una “escena de un crimen”, dijo que Cancún representa “una señal de esperanza que vuelve a sentar las bases para alcanzar un acuerdo mundial para luchar contra el cambio climático”. Oxfam Internacional siguió la misma línea, afirmando que “los negociadores han resucitado las conversaciones de la ONU y las han puesto en vías de recuperación”. Por el contrario, se abrió la puerta a una mayor mercantilización del clima y de los bienes comunes. Según la Vía Campesina, una organización internacional que lucha por la Soberanía Alimentaria, “el balance es negativo para la humanidad, pues se abrieron las puertas al gran capital y a las trasnacionales para que continúen con sus negocios”.
Los gobiernos están en la obligación de garantizar el cumplimiento de los Derechos Humanos, lo que implica respuestas a la crisis ambiental, y no fueron capaces ni tienen la intención de hacerlo. Cancún muestra una vez más que la lógica del capital está por encima del derecho a la vida.
Por todo ello es más urgente que nunca que los movimientos y organizaciones sociales conviertan la justicia climática en una reinvindicación prioritaria y transversal, unificando las luchas por la justicia social y contra la crisis (Huelga General, reforma del sistema financiaro, ocupación de tierras y fábricas, etc.) con las campañas de justicia ambiental (antinuclear, transición energética, contra grandes infraestructuras, decrecimiento económico, agroecología, etc.), con el fin de aumentar nuestras capacidades de transformación social, movilización y presión política.
El negociador de Bolivia, Pablo Solón, lo expresó con contundencia durante el plenario final, que se alargó hasta altas horas de la madrugada del 11 de diciembre, cuando dijo que la única forma de valorar si el acuerdo tenía algún peso era analizando si incluía compromisos firmes para reducir las emisiones y si éstos eran suficientes para impedir un cambio climático catastrófico.
Los países y las industrias más contaminantes, así como el capital financiero —los que más se han beneficiado de la destrucción del planeta y de la quema de los combustibles fósiles— consiguieron evitar cualquier compromiso vinculante de reducir emisiones de gases de efecto invernadero; crearon un fondo climático que será administrado por el Banco Mundial; legalizaron nuevos mecanismos de mercado, que abren una nueva ola de privatización de bosques y expulsión de comunidades de sus territorios y que generará nuevas burbujas financieras especulativas.
* Tom Kucharz es miembro de Ecologistas en Acción |
Nosotros, los organizadores del Foro Internacional para la Soberanía Alimentaria en Nyéléni, Mali, en 2007 ( http://www.nyeleni.org/?lang=es&...), hacemos un llamamiento a todos aquellos que resisten y luchan en Europa para que se unan a nosotros en la construcción de un movimiento europeo por la Soberanía Alimentaria.
Del 16 al 21 de agosto de 2011 en Krems, Austria, esperamos realizar una reunión masiva de los grupos, sindicatos, asociaciones y colectivos de campesinos y campesinas, estudiantes, activistas, ecologistas, trabajadores agrícolas y jóvenes sin tierra y cualquiera que trabaje por la soberanía alimentaria en Europa y en el mundo.
Europa se ha integrado en un sistema alimentario mundial insostenible, controlado por intereses privados y basado en la degradación del medio ambiente, la explotación de los recursos de otros pueblos y la desigualdad social y económica – lo que se ve fomentado por la impunidad de las empresas transnacionales y los mercados financieros. Las consecuencias de este modelo neoliberal son visibles por todas partes en nuestros sistemas y políticas alimentarios y agrícolas.
Ya es hora de cambiar el marco de las políticas de agricultura europeas, basadas en normas de la OMC , por otras que se asienten en la soberanía alimentaria de los pueblos. La nueva política alimentaria y agrícola de Europa debe basarse en la re-localización de la producción agrícola, el apoyo a los pequeños productores y productoras, debe facilitar el acceso a la tierra para los nuevos agricultores y colectivos, desafiando al mismo tiempo el dominio de la industria y los intereses privados en la producción, transformación y distribución de alimentos para los ciudadanos y ciudadanas europeos.
En toda Europa, las ciudadanas y ciudadanos se están organizando desde la base para retomar el control de sus sistemas alimentarios y agrícolas. Estas fuerzas de resistencia constituyen una riqueza de experiencias que todavía está muy dispersa, ignorada, escondida y a veces clandestina.
Es la hora para que dichas fuerzas se posicionen en primera fila y que construyamos una nueva forma de organizar nuestros sistemas alimentarios – desde las semillas que están en los campos hasta la comida que llega a nuestros platos – basados en la biodiversidad, el medio ambiente, las culturas locales y tradiciones de nuestras regiones, e invertir la desaparición de los campesinos y campesinas en Europa.
Esperamos que el Foro de Nyéléni en Austria pueda actuar como catalizador de todo esto en Europa, abriendo un espacio en Europa para definir las luchas y las estrategias necesarias con el fin de crear un movimiento por la Soberanía Alimentaria que puede desafiar a las fuerzas dominantes de producción y consumo actual en la sociedad actual.
Teniendo en cuenta que el camino es tan importante como llegar a la meta, hacemos un llamamiento a las organizaciones y grupos de todos los estados, regiones y provincias para que se reúnan y definan su visión sobre la soberanía alimentaria para Europa, en base a los principios definidos en Nyéléni en 2007, y sobre todo para que participen en la organización del propio foro.
Si estás interesado(a) en participar, ponte en contacto con:
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Más información sobre los objetivos del Foro de Nyéléni en Malí en 2007: http://www.nyeleni.org/spip.php?art...
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